La película

“Asier y yo (Aitor Merino) crecimos juntos en las calles de Pamplona. Después, cada uno tomó su camino, él en Pamplona y yo en Madrid. Años más tarde, Asier se integró en ETA. Cuando, tras cumplir su condena, abandonó la cárcel, tomé mi cámara para grabarle y hacer una película con la intención de mostrar a mis amigos de Madrid que, al menos en el caso de mi amigo, el estereotipo del terrorista sin escrúpulos no se correspondía con la realidad. Sin embargo, mi proyecto no tardaría en darse de bruces. Asier, mi amigo, no era un personaje que yo pudiera moldear de acuerdo a las necesidades de mi guión imaginario, sino una persona con ideas claras que no siempre coincidían con lo que yo esperaba…”