La Casika

Tomando el tren de cercanías llegamos a Móstoles, y tras diez minutos recorriendo callejuelas, un par de punkis nos indicaron el lugar. Ahí estaba La Casika, en un precioso solar con árboles, lucecitas que invitaban a bailar un pasodoble, un escenario, una barra, mesas, y un montón de gente con ganas de ver cine. La Casika es un centro social okupado y autogestionado que, desde hace más de diez años, lleva resistiendo a los intentos de desalojo de los especuladores. Organizando actividades culturales gratuitas para todo aquél que quiera participar.

Ainhoa y yo entramos, nos pedimos un par de cervezas, y asistimos a la proyección de varios cortometrajes en la sala de cine (¡porque tienen cine!). Después, participamos en el cinefórum junto a los directores de los otros trabajos presentados. Aunque “Asier ETA biok” aún no está siquiera terminada (tan solo mostramos el tráiler), nos frieron a preguntas. Y el ambiente era tan distendido que hasta Ainhoa, que dice que odia hablar en público, se lanzó una buena charla. Pudimos comprobar el interés que sigue suscitando nuestra todavía inconclusa película, y disfrutamos de una charla interesantísima con el resto de los participantes. El año que viene, esperamos repetir, esta vez con la peli terminada. Gracias a La Casika por su amor al cine, al debate, al pensamiento libre. Como dice el lema de esta 8ª edición del festival Corto y Cambio: “Luces, cámara… ¡ y revolución!”



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