Diario de rodaje I

En las primeras reuniones que teníamos en el estudio, Aitor iba contándonos cómo fue el rodaje, nos enseñaba brutos que podrían servir, material que tenía por ahí pero que no había entrado en el primer montaje y mil cosas más. Un día preguntamos sobre cómo fue hablar con Asier,  encargándose de la cámara y haciendo preguntas a tu amigo mientras tratas los temas más conflictivos que se muestran en el documental. Aitor sonrió y empezó a contar:

“Una mañana, Asier y yo estuvimos en el bosque almorzando mientras yo grababa la conversación. Como estábamos los dos solos, puse la cámara en el trípode y apoyé el micrófono sobre unos matorrales. Por más solos que estuviéramos, uno siempre es consciente de la cámara, cohíbe un poco, es inevitable pero bueno, había que grabar así que nos pasamos un rato charlando. Cuando terminamos de almorzar, recogimos los bártulos y nos pusimos en marcha. Entonces, de manera inesperada, mientras caminábamos, Asier se puso a hablar sobre algunas de las experiencias que le marcaron siendo un chaval: cómo a un amigo suyo, en una manifestación, un policía le tiró un bote de humo en la cara a bocajarro, dejándolo gravemente herido y con secuelas de por vida; cómo otra vez, pegando carteles a favor de la insumisión por las calles de Iruñea fue detenido y amedrentado por la policía; su primera estancia en prisión por declararse insumiso al servicio militar; la impotencia que sintió cuando vio como esposaban a su padre en la Audiencia Nacional por el Proceso 18/98, y un largo etcétera de vivencias que le habían influido en su posicionamiento político. Se puso a hablar de manera tan natural, como lo hace conmigo a solas, que yo no dejé pasar la oportunidad y encendí la cámara como pude; sabía que ese material sería espectacular, había que grabarlo como fuera. – Nosotras cada vez estábamos más contentas, ya que este tipo de cortes son los que más nos gustan para el documental- Asier terminó de hablar, yo contentísimo porque lo había grabado todo, peeero… hubo un pequeño problema.”

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Sí, nuestro primer instinto también fue odiar a Aitor y gritarle “¿¿¿pero cómo se te puede olvidar poner el audio????” Evidentemente es una situación que no volvió a repetirse. Sí, Asier vuelve a explicar situaciones que ha vivido, da su opinión respecto al conflicto y muchas cosas más durante todo el documental y el resto de material que tenemos pero por desgracia, nunca se dio otro momento como ese. Veinte minutos de brutos en silencio mientras sabes que en el audio de ese bruto está gran parte de la explicación que sirve para conocer a Asier.

Lo único positivo que podemos sacar de esto es que a Aitor no se le volverá a olvidar en su vida activar el audio. ¿O sí? El que no se consuela, es porque no quiere…



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