Banda sonora y sonido

Para Asier ETA biok (Asier Y yo), hemos contado con dos músicos de lujo que han compuesto los temas originales: Alex Alvear y Alicia Alemán.

Ecuatoriano de nacimiento -y corazón-, Alex Alvear es un bajista, cantante, compositor y arreglista afincado entre Boston (USA) y Quito (Ecuador). Con una larguísima trayectoria a sus espaldas, su música bebe de fuentes muy diversas: desde el funk, el jazz o el R&B hasta la salsa, el tango, clásica y Rock&Roll. Ha trabajado en numerosos proyectos musicales propios (Mango Blue y Equatorial, entre otros), además de tocar junto a artistas de la talla de Celia Cruz, Israel “Cachao” López, Osvaldo Golijov y Paquito D’Rivera, entre otros. Músico versátil donde los haya, sus composiciones varían según el proyecto en el que se sumerge… y son muchos.

Alicia Alemán, tinerfeña y ciudadana universal afincada en Madrid, ha colaborado con artistas como Luis Eduardo Aute, Gonzalo Lasheras, Tino di Gerardo o Javier Colina, entre otros. Sus influencias van desde Lasha de Sheila, Joni Mitchel y Marianne Faithfull a Brian Eno, Jeff Buckley, o Tom Waits. Pero Alicia Alemán es, ante todo, una músico excepcional: Además de poner voz a sus propias composiciones, domina el piano, el violoncelo, la batería y la guitarra, lo que le permite plasmar en sus canciones un universo absolutamente único. Aparte de poner música a varios documentales, ha editado dos discos (“Cuidar de mí” y “La Suerte”), y actualmente prepara el que será su tercer trabajo en solitario.

Pero en una película, música y espacio sonoro forman un conjunto. El montaje de sonido es una pieza absolutamente fundamental. Para ello, hemos contado con el equipo técnico y humano de Roberto HG (Finding The Sound). No solo grabamos la voz en off que narra parte de Asier ETA biok (Asier Y yo); Finding the Sound ha diseñado, secuencia a secuencia, un universo sonoro de efectos y ambientes sutil y armonioso. El cine (incluso el documental), tiene una parte de artificio, de magia: aunque no lo percibamos conscientemente, un bosque suena a hojas que son mecidas por la brisa, a un río lejano que transcurre entre senderos; hasta las viejas fotografías que salen de una caja de recuerdos tienen su sonido particular. Crear e integrar todos esos elementos ha sido posible gracias a su minuciosa laboriosidad y enorme talento.

 

 

 

 



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